Sobre

No contrates una becaria
para un trabajo de élite

Y deja de ir pa’ aquí y pa’ allá con tu negocio.

Quizás esperas aquí que te diga qué he estudiado.

O incluso quieres encontrar una razón para contratarme.

Pero te voy a decir algo: No te va a servir de nada decirte que llevo trabajando desde que tengo la edad legal para hacerlo.

Que tengo 3 módulos superiores y que toda mi vida me he esforzado para sacar adelante mi yo más rockero.

No te va a servir de mucho tampoco que te diga que tengo un Grado universitario.

Ni que he trabajado más de una década en un departamento de recursos humanos.

Bueno, o quizás sí.

Porque trabajar en recursos humanos significa que tienes que prestar tu hombro para llorar cuando despiden a alguien.

Y que cuando hay una subida de IRPF tienes que sacar tu mejor sonrisa para explicarle a ese trabajador que, que le suba el porcentaje, no es cosa de la empresa.

Y te conviertes en la persona de confianza de los trabajadores y los CEO.

Te pones en tierra de nadie.

Eres la mala y la buena.

Y eso yo lo tengo asumido.

Y me sirve para mi trabajo hoy (si no de qué mis clientes están tan contentos porque ya no tienen que reclamar los pagos de sus clientes, porque me encargo yo.)

Lo que sí te voy a contar es que hay algo que me da mucha pena: cuando veo que mis clientes, antes de ser mis clientes, van como pollo sin cabeza por la vida

Porque yo antes tenía que ir corriendo a todos lados.

Porque las responsabilidades de trabajar 8 horas eran muy grandes.

Porque ser una madre presente a veces se me escapaba de las manos y lo de la crianza en positivo es agotador.

Porque quería llegar a todo y hacerlo bien es imposible.

Hasta que dije “hasta aquí, ya me he metido en suficientes jardines”.

Y me he dado cuenta de que liberarse de la carga mental va más allá que delegar. Y no quiero que mis clientes me contraten solo para delegar.

Porque yo les doy mucho más.

Les gestiono los marrones cuando algún cliente tiene quejas.

Les evito perder el tiempo cuando están hartas de SPAM o de llamadas a puerta fría que no les interesan.

Les doy paz mental cuando me dicen “Des, hay que hacer esto” y yo ya lo he hecho.

Una de las frases que más sonrisas provoca “Olvídate, yo me encargo”.

Olvídate.

Y eso no lo va a hacer una becaria.

Que yo entiendo que pienses que necesitas ayuda con unas facturas o con la contabilidad.

Pero yo no hago eso.

Yo me arremango y me meto en el fango.

Me pongo las botas de jardinera y podo el laberinto donde te has metido.

¿Qué necesitas un certificado de Hacienda que no acabas de conseguir porque la burocracia es un rollo?

Yo lo consigo.

¿Qué no sabes ni la contraseña de tu alarma de casa?

Yo te creo un archivo donde encontrarás todo lo que necesitas saber.

¿Qué tienes una membresía y te queda grande el tema de toda la gestión?

Dale, que yo le doy rock.

Soy Desirée Alonso. Mamá de monstruoloco y una de las madres de ese 87% que renuncia después de la maternidad.

Tenía un trabajo que me llenaba porque me pasaba el día solucionando marrones que es lo mío.

Porque ser “la de recursos humanos” implica la relación personal con casi todo el mundo

Porque pagar las nóminas que tienen que estar YA y no te puedes equivocar me ha enseñado mucho de la excelencia en el trabajo.

Pero, había una parte de mí que sabía que podía hacer mucho más.

No solo ser el hombro en qué llorar cuando alguien tenía un problema en el curro.

Si no ser mucho más.

Reduje mi jornada y emprendí.

Reduje mi jornada y renuncié.

Pero menuda renuncia, al final me reconvertí en asistente virtual.

Pero es que esto se me quedó pequeño también.

Porque yo lo de hacer facturas y llevarte las tareas que tú no quieres hacer para que te dediques a tu negocio lo veo muy simplista.

Así que digo que soy asistente virtual, pero puedes llamarme…

Tu project manager

Tu adjunta de dirección.

Tu pepito grillo.

o tu hada madrina.

Me da igual.

Porque si algo he aprendido es que no se trata de lo que yo hago, sino de todo los que tú ya no vas a tener que hacer.

Yo no trabajo para mis clientes; me uno a su equipo para que lo peten.

De hecho mis clientes son tan majos que me dices cosas así de bonitas

(aquí pantallazos de whatsapp molones)

Deja de ir pa’ aquí, pa’ allá

Yo dejé de hacerlo aunque mucha gente a mi alrededor me dijo “estás loca, dejar un trabajo para ser autónoma”.

Yo no soy autónoma.

Soy empresaria

Y con mi empresa lo que hago es que tú, que quizás hasta hoy trabajabas solo o sola, también empieces a pensar a lo grande.

Seguramente oirás esto de que las asistentes virtuales son como secretarias.

Incluso puede que te plantees una a un precio baratito.

Lo entiendo.

Entiendo que no quieras expandirte aún, llevar tu negocio a lo más alto que puedas.

A mí me gusta pensar a lo grande.

Me gusta tener mente empresaria.

Y por esto con mis clientes colaboro para que ellos también crezcan tanto como puedan.

Que ganen pasta.

Y eso, una becaria no lo hace.

Pero la empresaria virtual más rockera, lo mismo hasta te sorprende.

¿Hablamos y valoramos si tu negocio puede crecer más?

Y si lo que quieres es alegrarte el día, dale al play a esta canción y deja de ir pa’ aquí pa’ allá

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