Servicio de Soporte Virtual

Convierte en el águila que
reina los cielos de tu sector.

O lo que viene siendo lo mismo: consigue que tus potenciales clientes te vean como alguien con quien merece la pena trabajar.

Agenda una reunión conmigo y te cuento cómo.

Si quieres ser alguien con quien quieran trabajar, sé importante

Laura es una de mis clientas más potentorras.

Es de esas tías que es un coco y sabe mucho de negocio y de estrategia empresarial.

Antes de ser una wondermami que decidió emprender y conquistar al mundo, era directiva de una gran empresa.

Y nunca tuvo un problema para delegar, esto lo llevaba en las venas. Estaba acostumbrada a tratar con administrativas y secretarias.

Lo tenía por la mano.

Y Laura es de las que miman a sus clientas hasta el mínimo detalle.

Al principio yo le hacía las facturas y ella las enviaba con un mensaje personalizado para cada cliente.

Y un día consiguió una entrevista con un potencial cliente muy muy jugoso.

De esos de triplicar la facturación del año anterior y catapultar tu negocio al éxito.

Y Laura hizo algo que a mí nunca jamás se me hubiera pasado por la cabeza:

Me pidió que yo le enviará el presupuesto en su nombre.

Pero no como hacíamos hasta entonces que firmaba como Laura.

No.

Me pidió que firmará como Desirée.

Y cuando le pregunté por qué había decidido delegar el envío del presupuesto más importante en mí, Laura me contestó algo que me hizo clic.

“Des, este es un cliente importante, que quiere un colaborador importante. Si le demuestro que tengo tanto tiempo libre como para enviar emails, no me va a tomar en serio. No se trata de ser importante, se trata de que además de serlo, él se crea que lo soy.”

No me dirás que Laura no es una tía inteligente.

Ella sabía que para conseguir clientes de gran calibre, no le valía solo con ser la mejor en lo suyo.

Tenía que demostrarlo.

Y alguien bueno siempre tiene una mano derecha.

Siempre.

Porque tiene muchas cosas en la cabeza como para preocuparse de hacerlo todo en su negocio.

Fíjate si es una chorrada, pero es bastante efectiva.

Y es que ser la reina de los cielos es adictivo

Y después de eso, Laura también me pidió que reclamara los pagos de las facturas.

Hasta entonces lo hacía ella.

Pero no es lo mismo que te reclame las facturas Laura, que te las reclame su mano derecha.

Porque Laura tiene demasiadas cosas importantes que hacer y no tiene un problema de pasta, le importa un pepino que tú pagues las facturas.

Bueno, eso es que Laura quiere que sus clientes perciban, pero tú y yo sabemos que una factura impagada es un engorro.

Y yo sé que los impagados son importantes, sí, pero el cliente no debe saber que lo son para ti.

Y yo… bueno, cuando Laura empezó a soltar cosas me di cuenta de que no solo la estaba descargando mentalmente, es que gracias a tener a alguien a su lado, se estaba comiendo el mundo.

Porque de repente ya no trabajaba sola, tenía alguien al lado que:

  • Gestionaba sus marrones para que ella pudiera centrarse en lo que le daba la gana.

  • Le impulsaba a crecer porque sus clientes empezaron a pensar que Laura era alguien con autoridad y que su negocio iba muy bien porque podía tener contratado a alguien que hiciera las cosas por ella.

  • Le hacía ganar más dinero, porque cuando Laura colabora con alguien yo me encargo de gestionar al equipo y me aseguro que todo salga, cuándo y cómo tiene que salir.

Y ya mi esta sensación de que mis clientas se coman el mundo me encanta.

Mucho.

Soy Desirée Alonso y estoy aquí para que tú seas la estrella

Siempre he tenido un instinto de esos, de ser la que cuida. Soy como una águila que vigila el terreno y detecta los peligros a quilómetros.

Eso es lo que hago con todos mis clientes.

Esto me sale solo, pero lo he aprendido con el paso del tiempo.

Antes de ser asistente virtual era la que llevaba el área de Recursos humanos en la empresa.

Hacía más de 200 nóminas mensuales.

Pagué más de 2.8 M euros al año.

No me dirás que eso no es una responsabilidad.

Mi vista de águila me sirvió mucho para esto, para desarrollar una visión global y enfocarme al detalle, porque ya me dirás tú el drama si te equivocas en un número al pagar una nómina.

Pero además, aprendí mucho de esto que está tan de moda. Sí, la empatía.

Es curioso eso de la empatía: está en boca de todos, pero nadie la practica.

Yo la practico mucho, especialmente con tus clientes.

Les doy mucho cariñito, resuelvo sus dudas, les reclamo los pagos y les ofrezco otros servicios tuyos que creo que le pueden interesar.

Con la empatía consigo que tú factures más.

Porque un cliente contento se convierte en un cliente recurrente. Un cliente que cuando tú sacas un nuevo producto y servicio sabe que tu atención es exquisita. Y si tu producto o servicios resuelve un problema que él tiene, entonces yo me encargo de que tu cliente sepa que tienes un nuevo producto y de que le va a flipar.

Porque es más fácil hacer un cliente recurrente que ganar uno nuevo.

Aunque también gano clientes.

Pero Des… ¿Qué puedes hacer por mí?

La pregunta no es qué puedo hacer yo por ti.

La pregunta sería qué necesitas tú que yo haga por ti.

Hay muchas áreas de tu negocio en las que yo te puedo descargar, pero mi servicio no es un servicio que yo genere en una gran cadena de montaje.

No.

Es un servicio premium para gente premium.

Y es tu servicio premium, tú decides hasta donde me meto en tu negocio.

Quizás te ayude saber que algunos de mis clientes me dicen cosas tan bonitas como…

(insertar aquí testimonios, pantallazos de WhatsApp, o de LinkedIn)

Bien, ¿y ahora qué?

Pues ahora le das al botón, y nos reunimos, y yo te mostraré cómo se ve todo desde lo más alto.

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